PRESENTACIÓN












"Cuando pronuncias, piensas, intuyes o escribes "Jesucristo", te quitas de un tirón a los demonios de encima"



UN MUNDO INVERTIDO es potencialmente hablando el título de un ensayo o estructura de una construcción ideada pero no proyectada con pelos y señales; es decir, no premeditamos. La intuición nos guía hacia una incógnita: y por ello indagamos.. La disposición es la siguiente (en este preciso momento): 


Inversión 


Vivimos un infierno 


Desinformadores 


Intuición e inversión del entendimiento 


Pereza mental 


El despertar de un mal sueño 


La Crucifixión de Jesucristo 


"Lo blanco es negro" 


¿Lo que me salva es la fe? 


Dos tipos de fe 


El gran pulpo 


Jesucristo y la Vida 


Espíritu Santo 


Un mensaje inteligente...


El alma salvadora


Concepciones intuitivas de Dios


Ejército Divino





Dudas de Kant y la Intuición de Dios




Dios existe



Movimiento o mi viaje iniciático


Intuición o Dios


Romanos 3 (1-31); Nuevo Testamento


Cambiar





Inversión





En el interior de una versión..., se halla otra. No voy a entrar a destrozar indefinidamente los conceptos, lexemas, etc., y me quedo con una idea básica: este mundo se puede comprender en oposición a la ortodoxia.


-Muchas experiencias maravillosas las soñamos.


-Muchas horas cada día las vivimos en estados de somnolencia.


-El universo virtual nos tiene atrapados en una realidad ficticia.


-Un país "entero" es paralizado por la transmisión televisiva de un simple partido de fútbol; un par de horas aproximadamente ¿de entretenimiento inocente, o de hipnotización sibilina?


-Se habla de "política", de concepciones radicales, derecha o izquierda, como si de dos soluciones potenciales a los problemas que acucian a la gente se tratara: voto a equis porque pienso que será beneficioso, y no a zeta, por lo contrario. Ya sabes, el bipartidismo(1) imperante y perpetuo: dos vértices de un mismo radio. Da igual lo que elijas, porque una mano negra girará el bastón de mando las veces que sea necesario, para apuntar con uno de sus extremos hacia el rumbo que deberán tomar los acontecimientos humanos; hoy, menos humanos o transhumanos.


-Un ser libre nada teme, subconscientemente hablando, nada que lo obsesione. ¿Conoces a alguien de esta suerte?... A mi modo de ver, el niño en sus primeros años lo es, espontáneo, natural y libre de cualquier mancha psíquica o espiritual -verdadera inversión, si tenemos en cuenta preceptos católicos apostólicos y romanos; no cristianos (extraordinaria y definitiva diferencia)-; o sea, un ser humano: la envidia de los demonios; estos carecen de nuestras cualidades: capacidad para amar, creatividad, generosidad, libertad, intuición espiritual, bondad y un largo etcétera. La libertad se encuentra en nuestro interior y en aquellos momentos en que tenemos la capacidad para elegir; pero no nos engañemos, si eliges una marca de champú en el supermercado, escoges con libertad relativa; el sistema te ofrece "sota, caballo y rey", y hay más cartas en la baraja, y más tipos de naipes, incluso puedes crear otros, únicos, inexistentes hasta entonces, o simplemente imaginas otras opciones, otras realidades, que tal vez nunca lleguen a materializarse, pero no importa, porque así tendrás una certeza en tu mente: todavía eres un ser humano: una pesadilla para el maligno.




Vivimos un infierno


Vivimos un infierno, no "en el infierno", porque no se sabe si hay otros o no, ¿Por qué pienso esto?

UNO. Salgo a la calle un día cualquiera a pasear, de compras, a correr, a montar en bici, etc., y me percato casi siempre de que en las capas atmosféricas por donde flotan los aviones, de pasajeros o militares, se ven nubes ¿artificiosas? Después de indagar en la Red albergo serias dudas de que el aire que respiramos esté contaminado tan solo por la combustión de carburantes fósiles, calefacciones, etc., (geoingeniería aparte) y pienso que tal vez haya que añadir otro elemento más, ¿la bascosidad que sueltan los aviones que (¿impunemente?) vuelan por encima de nuestras cabezas?... Mira, compara, y si encuentras otras razones que te hagan cavilar que haya que meter en el mismo saco conspiranoico esta intuición nuestra, cómpralas.

DOS. Ponte en situación, imagina a las personas que habitualmente te rodean, hijos, hermanos, padres, primos, amigos, vecinos, compañeros de estudios, trabajo... Pensamos que suele haber alguien, uno, dos, tres..., individuos que nos hacen la vida imposible (o lo intentan). Es de suponer que un infierno estaría habitado por demonios (cuando menos). Reflexiónalo.

TRES. El transhumanismo(2) que sufrimos nos hace discurrir, sin lugar a dudas, que habitamos en un infierno.

CUATRO. El movimiento espiritualista new age es un signo inequívoco de que estamos inmersos en el interior de un averno. ¿Por qué?... Porque esta doctrina capta adeptos para convertirlos en sujetos pasivos, conformistas y bonachones hasta límites exasperantes. De todos modos, os impelemos a que busquéis información detallada sobre esta secta o religión maléfica; dicho de otra suerte: quizá, una nueva religión, pero inyectada por un brazo poderoso, el mismo que tal vez, más adelante, la aplaste.



Desinformadores



Un informador honesto es aquel que no tiene ánimo de desinformar: contar algo a sabiendas de que se está omitiendo uno o más datos importantes; comunicar noticias, sucesos, experiencias propias o ajenas, investigaciones, etc., pero mezclando información contrastada y verídica con otra inventada, invertida sibilinamente, trasfigurada, manipulada... Otra manera de desinformar es enseñar o mostrar un pormenor, reseña, etc., y hacerlo por error, negligencia o ignorancia.


Un desinformador consciente es una persona miserable, porque no le importa los perjuicios que ocasionen sus mentiras. Uno inconsciente, por contra, es ingenuo (en todos los casos), pero algunos son soberbios pese a sus carencias indagadoras. Algunos que omiten adrede se ganan la vida engañando con descaro a la gente incauta, inocente, desprevenida, conformista, "ciega", laxa y confiada. Intuimos que son secretamente pagados, directa o indirectamente por intereses provenientes de poderes fácticos. 


Un desinformador que sabe a qué juega es un cara dura espléndido. A muchos de ellos los puedes ver en vídeos de la Red. Salen por sus bocas trolas de diferentes dimensiones, embustes que ni ellos mismos se creen. No facilitamos nombres por varios motivos, pero el principal es: no darlo todo mascado; es importante barruntar por uno mismo lo que muchas veces subyace de actuaciones, sutiles pero malintencionadas. Lo "sorprendente" es ver a sus seguidores fieles, capaces de meterse en berenjenales a cada paso, con tal de defender a "su líder". El problema llega a posteriori, cuando descubres, u otros te impelen a descubrir, que estabas equivocado; te queda, no obstante, el consuelo aquél: "rectificar es de sabios".


Un desinformador no suele rectificar, aunque si lo hace, invierte su inversión, o lo que es igual, traspasa la frontera de la iniquidad, entra en la esencia humana, vuelve a su infancia... "Dejad a los niños venid a mí, no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos" (Mateo 19:14); Palabra de Jesucristo. 



Dios, intuición e inversión del entendimiento



Se han escrito miles de libros, se han dado conferencias, impartido charlas, etc., en relación a la pregunta del millón, ¿Qué o Quién es Dios?, y todavía seguimos a la espera de una respuesta fiable. Así pues, intuyo que lo mejor sería no obsesionarse con tal cuestión. No obstante juego a imaginar que "Eso juega a imaginar". Si imagino que Dios es un nombre que, pretendemos represente simbólicamente a alguien o algo, se divierte observando su creación y leyendo la mente de cada ser vivo pensante (seres humanos y otros), inclusive los demonios o ¿entidades autóctonas de este infierno?, quizá también podamos adivinar que, lejos de regocijarse, desde un punto de vista racional estricto humano, se extasíe en su sentir más profundo, imaginando (una vez más) que su característica esencial o espíritu, no sea otra cosa que Intuición.



Pereza mental



Moramos en una sociedad (la occidental) que tiene por bandera un precepto inquebrantable: razonamiento lógico. Por lógica, pues, un cristiano ha de leer su libro sagrado, La Biblia. Lo que suele ocurrir es que estamos sumidos en una dinámica de pereza mental de dimensiones preocupantes; por ejemplo, ¿qué porcentaje de la población lee la letra pequeña de los contratos?, ¿y la de los fármacos?, ¿y los artículos de las leyes constitucionales?... Respondemos sin reparo: pocos. Con esta costumbre de laxitud es difícil que el individuo social tome conciencia de la importancia esencial que tiene la lectura de las Escrituras Cristianas, o dicho en otros términos: de alimento espiritual.


Pensamos que un ser humano en la actualidad es una banqueta de dos patas (incluso de una sola); mente cerebral y cuerpo físico. Decimos que tal vez una tan solo, porque según teorías conductistas el cerebro formaría parte de un todo, el amasijo corporal, y hablar, para ellos, del alma o psique sería situarla en el interior de la masa encefálica.


A nuestro modo de entender el asunto, somos un taburete con tres fijaciones (o quizá más), las suficientes y necesarias para que ese mueble, salvo diseño enrevesado -lo habitual en este sistema de sofisticada técnica y tecnología, y transhumanismo o inercia hacia el fin de lo humano a partir de cíborgs o aberraciones-, no caiga a poco que un desplome humano opere. Tres inteligencias humanas, pero posiblemente más: intuición, razón e instinto. Si tomamos el fragmento de II Corintios 3; 6, "la letra mata y el espíritu vivifica" podríamos pensar que esa "letra" es la palabra, que podemos interpretar, como símbolo que es, en estricta lógica racional, erróneamente, lo cual equivaldría a muerte de la verdad. En cambio, intuir el mensaje espiritual da vida a una realidad extraordinaria. Comprender esto puede disipar muchas dudas con respecto a las preguntas humanas de siempre: ¿de dónde venimos, quiénes somos y adónde vamos?



El despertar de un mal sueño



Un ser humano de cierta edad mira hacia atrás y trata de recordar su vida. Invierte el tiempo necesario para acordarse de momentos sustanciales: el nacimiento de un hijo, el abrazo emotivo que una vez sintió al fundirse con su madre, un arrepentimiento inconfesable, el fallecimiento de un ser querido, el primer beso de su amada, o imágenes sobrecogedoras grabadas en su retina mental.


Un buen día despierta a otra realidad y se da cuenta de haber experimentado un mundo invertido, y aunque se pregunte por qué perdió un tiempo precioso, se auto-replica: no lo he perdido, sino que lo he ganado, pues invertí todo ese tiempo, tal vez inconscientemente, para forjar la espada de mi espíritu; para mostrarla en el instante oportuno, día en el que pude exhibirla: luminosa, dura como el diamante y eterna como la Verdad.  



La Crucifixión de Jesucristo




¿Qué es la Crucifixión de Jesús?


-¿Es un auto-sacrificio de Dios: hecho hombre?


-Parece ser que muere torturado en una cruz de madera.


-Sin entrar en detalles morbosos, puedo preguntar al aire: ¿Él muere y con él todo cristiano cuya fe le hace comprender el Mensaje


-¿Cuando un ser humano hace suya la creencia en Jesucristo y su Palabra oral, testimoniada y convertida en escrita por los apóstoles, transmuta en cristiano o seguidor de la doctrina cristiana? 


-¿La cristiana sería antitética en relación con la católica y romana?


-¿Un cristiano se siente crucificado, y se arrepiente ante Dios por sus múltiples maldades?


-¿Siente, en lo más profundo de sí, una sincera y constante fe?


-¿Un cristiano resucita, luego del fallecimiento de su anterior yo o persona, para no ser ya él, sino Cristo en él; es decir, un nuevo ser en la misma apariencia personal?


-¿Cualquier ser humano que no ha comprendido el mensaje que guarda la crucifixión, no está crucificado con Él, aunque lo imite y se abandone a un tormento físico similar o superior?


-¿Es esencial entender que Jesucristo resucitó de entre los muertos, por tanto, lleva más de dos mil años VIVO?, ¿o dicho de otra manera: sentirse morir o agonizante en la Cruz es el preámbulo de entrar en otra dimensión humana, LA VIDA?


-¿No comprender bien esto es no comprender nada?


-¿El Mensaje ha sido distorsionado durante dos milenios por la Iglesia Católica Romana -o lo que es igual: el Imperio Romano, que todavía gobierna- y en el fondo lo que subyace de la Crucifixión no es muerte sino VIDA?


¿Vivimos un mundo invertido?




"Lo blanco es negro"



"Que lo negro sea blanco y viceversa" tal vez es apariencia. Me explico. Si el sol domina el horizonte comprendemos que es de día, ha amanecido o estamos en pleno ocaso, pero sin haber entrado en la noche. Cuando alguien "afirma" (o nosotros mismos afirmamos) que lo blanco es negro, en realidad te envía un mensaje, más o menos encriptado, más o menos claro; pero no siempre, en el fondo, lo evidente y tangible es tal.


Hay verdades relativas; por ejemplo, que la pobreza te ahorre ciertas responsabilidades incómodas (una verdad positiva). En cambio, si no llegas a fin de mes es negativa. Otra disyuntiva: que el fin justifique los medios puede servir a una buena causa; imagina que, para dar de comer a tus hijos, después de haber revuelto Roma con Santiago, no te queda más remedio que robar comida en un supermercado (comprensión positiva del asunto); en otro sentido, que un mandatario político, económico, etc., organización, rey u otro poder establecido de hecho o de derecho, provoque una guerra para apoderarse de un territorio (o por otros motivos, secretos, execrables...): esto despierta en un ser humano la idea de crimen de lesa humanidad.


¿Vivimos en un mundo invertido, porque se nos induce a pensar al revés? Si hablamos de lógica puntualizamos: tal vez una inculcada y otra natural. La natural nos dicta lo que es bueno o lo que está mal (y lo contrario); entonces, por qué nos comportamos habitualmente a la inversa. Piensa por unos momentos en alguna de tus conductas acostumbradas, a ver si coinciden con las siguientes...


-Le deseas, o le has deseado alguna vez, la muerte a alguien.
-No pagas tus deudas, económicas o de otra índole.
-No respetas a otros: hermano, padre, madre, hijo, amigo, etc.
-Maltratas animales.
-Robas, aunque no sea por costumbre ni por necesidad.
-Engañas o mientes, consciente o inconscientemente.
-Te encolerizas de manera histérica por motivos aparentemente de poco calado.
-Eres agresiv@ rayando la violencia o incluso violent@.
-Eres una persona soberbia, terca, rencorosa, vengativa...


¿Qué es una lógica natural? En principio podríamos decir: es una lógica contrapuesta a otra (la instigada por el sistema). Me arriesgo y la llamo intuición o una lógica que surge de lo más profundo en nosotros: no proviene del exterior, libros, testimonios ajenos, imágenes físicas, incluso memoria de experiencias o visiones impregnadas en nuestro inconsciente, sino de una de nuestras inteligencias; insistimos, la intuición.


Una versión de lo bueno y el bien se nos enseña, se convierte en doctrina y en parte de nuestro consciente; son ideas que llegan a nosotros desde fuera en un goteo constante y así quedan depositadas en el contenedor mental, pero..., a mi modo de ver, y en contraposición a esa lógica impuesta, la lógica natural es el camino a seguir: no se aprende, no es dogmática, no se incrusta en nosotros como un parásito: brota de mí hacia lo externo de mí y no al contrario. Es por estas razones (y otras) que hablamos de mundo invertido.



¿Lo que me salva es la fe?



¿La fe en Jesucristo y lo que brota de la palabra "Crucifixión" salva al ser humano del averno?


¿No habríamos de obviar otro verbo, inseparable de la fe, la "Gracia"?


¿Qué es la fe, desde un punto de vista intuitivo?


¿La fe es la intuición?


Si tener fe no es saber, e intuir tampoco, ¿fe e intuición, en el fondo, son "sinónimos"?


¿Fe es una fijación mental que surge luego de una intuición?


¿Intuición es una señal que llega a nuestra consciencia desde algún lugar desconocido y es preámbulo de una fijación o fe?


¿Hay fe racional y fe intuitiva? Por ejemplo, ¿es necesario creer en Dios porque, tras inacabables análisis racionales decidimos que, al no poder demostrar la existencia divina, hay que inventarla?




Dos tipos de fe



Creer en Dios, en Jesucristo o en otra divinidad, se antoja cuestión de fe o de intuición (nos gusta más esto último). "Nadie" sabe (lo entrecomillamos por desconocimiento empírico) si una inteligencia extraordinariamente desarrollada y poderosa existe o no; en todo caso, se puede intuir, y esto a su vez puede llevarnos a error. Asi pues, lo más sensato, a nuestro modo de ver, es no dejarse llevar por emociones y por razonamientos analíticos interminables: Jesucristo, por poner un ejemplo de peso, tal vez existió, tal vez no, tal vez sea un personaje inventado por algún poder fáctico, humano o no; dicho esto, se puede agregar lo siguiente: creer, sentir, intuir la Propiciación, como base para la fe en Él, puede ir má allá de una realidad pretérita que equivaliese a las conclusiones: existió Jesús y nada tiene que ver con alguna fantasía, invención o literatura; incluso pensando que el Nuevo Testamento (y la Biblia y otros libros sagrados) también hubiese sido proyectado por mentes humanas u otras.


Partimos de dos tipos de fe; una, en el hombre como centro de todo lo que puede apreciarse en la naturaleza; dos, en lo que va más allá de la naturaleza. Entonces, ¿adónde tratamos de llegar? Quizás a ningún sitio, sino mantenernos en algún sinlugar, o donde la fe sale hacia fuera tras una sacudida interior provocada, por ejemplo, por una agitación proveniente del exterior: una palabra, un discurso, una lectura, una experiencia doliente o sensacional, etc.


Lo decisivo sería la referencia. Tomar a una deidad, hombre-Dios, etc., como señal certera sintoniza con nuestra dimensión intuitiva, y ésta obvia si el sistema, entidad, doctrina, fuerza de la costumbre, cultura..., enseña o no la verdad o la mentira. Pienso que la intercomunicación con Eso (la Inteligencia) es un aparte, un desconocimiento racional, un misterio, un impulso de origen incierto, algo espiritual..., y los soportes nos sirven para centrarnos en "otra cosa" que nos saque, literal y mentalmente de este mundo invertido, incomprensible e infernal que nos toco vivir. Los milagros "suceso o cosa rara extraordinaria y maravillosa" (RAE) están ahí, pequeños, medianos o grandes, y si la causa es sobrenatural, natural, espiritual, alguna energía o ley universal, de otra índole, etc., es lo de menos, lo importante son los resultados, y cuando son buenos, positivos, generosos y humanos (en esta realidad tan inhumana), sobra todo artificio y argumento rigurosamente puntilloso.




El gran pulpo



Intuimos que la iglesia católica romana (lo escribimos con minúsculas porque este imperio, el romano, nos gusta menos que poco) es el gran pulpo. La Humanidad (en este caso sí, con inicial mayúscula, para darle simbólicamente el peso que tiene: mucho y eterno), en esta intuición, sería la presa, y estaría atrapada entre los brazos y los innumerables tentáculos del depredador por antonomasia. Cada apéndice es, lo afirmamos (un asentimiento intuitivo, como cualesquiera de las afirmaciones que leas en este intento), una estrategia, un plan, y sobre todo un engaño. La humanidad (bendita especie) ha estado, está y estará, atada de pies y manos, y en esta quietud poco puede hacer para liberarse del yugo.


De todos modos, podemos: preguntar y preguntarnos; cuestionar y cuestionarnos; indagar; investigar (lo que sigue a pesquisar); promocionar; publicar; definir; analizar; soñar, espiritualmente hablando; intuir (esto por encima de cualquier otra inquietud); diseñar en nuestra mente otro mundo (más humano; mejor dicho, humano tan solo, lo cual equivale a extraordinario); buscar la Verdad; apartarnos de la maldad, allí donde nos la encontremos; ser creativo, en esta sociedad grosera y adoctrinadora; desarrollar nuestra individualidad (vs. individualismo, ego desmedido, personalidad autómata o sujeto social esclavizado por un sistema manipulador de masas); tener fe, en Jesucristo (es una recomendación), en sus mensajes, al alcance de cualquier ser humano que anhele desprenderse de la iniquidad que nos gobierna y que lo ha enajenado de su naturaleza esencial -quien dice Jesús dice otro Humano-Dios, pero que ofrezca Esperanza-. 


No entro a valorar teorías e hipótesis históricas: si nació realmente o es un invento o maniobra del imperio romano para inculcar a la humanidad una disyuntiva sibilina (catolicismo vs. cristianismo), con fines perversos, si el Nuevo Testamento también es un fraude, etc... Lo sustancial, a mi modo de ver, es el Mensaje o totalidad de mensajes; por ejemplo, "Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros" (Juan 13:34); pero cuando miras y ves lo que hay, te das cuenta de que vivimos en un mundo invertido, porque lo que priva es lo contrario: seguimos otro precepto: "que os odiéis los unos a los otros"; hijos enfrentados a sus padres, padres a sus hijos, hermanos que odian a sus hermanos y un largo etcétera.


Tener fe va más lejos que los análisis racionales interminables, y digo bien, inacabables, incapaces de cerrar cuadraturas o círculos; la fe es directa, sintética, espiritual o intuitiva; va al grano, todo lo contrario a la razón estricta, que busca sin descanso una aguja en un pajar kilométrico, por no decir de extensión interminable. La razón no es útil para arrancarse de la piel tentáculo alguno, el diablo se alimenta de ella. El infierno se piensa, pero la gloria se intuye.



Jesucristo y la Vida



De lo que se trata en esta vida es de ser feliz, así de simple, pero nos complicamos la existencia de una manera enrevesada. He llegado a una conclusión: hay que pararse en algún lugar, siempre y cuando dicho espacio sea lo más parecido a un remanso de paz; cualquier otra dinámica se me antoja perder un tiempo precioso. Dicho esto, agrego: Jesucristo (La Vida, no la muerte ni el Vía crucis católico y romano) y sus mensajes amables son un bálsamo indescriptible pero imaginable, y sobre todo urdido a base de intuición. El Nuevo Testamento (recurso escrito para respondernos a cualesquiera preguntas relacionadas con el cristianismo) sería (si alguna indagación o investigación fiable y resistente a la avalancha atea imperante en estos tiempos de automatismos progresista, cientificista, darwinista y transhumanista no demuestra que todo esto es una maniobra manipuladora del imperio romano desde el siglo IV); primero, un nuevo pacto de Dios con los hombres, después del basado en el Antiguo Testamento y en los preceptos de la Ley; segundo, la Propiciación: ese tormento espiritual que soportó Él (mucho más extremo que el puramente físico en una cruz de madera) para tranquilizar la llamada Ira del Padre, de exhortación al arrepentimiento y a la fe. Con engaño o sin él, el Mensaje me parece práctico, apropiado en estos tiempos de inversión de la comprensión de la realidad y, ahora mismo, intuitivamente hablando, verdadero. Con ello nos quedamos, con esa sensación de mirada interna que contempla el exterior, ya diferente.


Alcanzar esta fe, lo reconozco, no es fácil (a mí me ha costado y mucho), pero ¿qué es sencillo? Tampoco es cómodo mirar profundamente al centro de nuestro ser, además de arriesgado, porque a nadie le agrada ver cómo se le rompen los esquemas mentales, y si hay que mirar se mira pero para otro lado (es el modo ordinario del pensamiento ateo), que no es otro ámbito que el de siempre. Para llegar a Jesús es necesario, a mi modo de intuir, tener conciencia de que "aquí y ahora" (no un tiempo lineal) existe otra dimensión real, mundo, más allá o como queramos denominar. En mi caso, me baso en experiencias e intuiciones, propias (especialmente) y ajenas. Estar convencido de que hay "otra cosa" a nuestro lado pasa por los presentimientos, lo cual se aleja de presupuestos filosóficos, lógicos, racionales sumos, científicos, etc. Con teorías e hipótesis podemos concluir que sabemos algo sobre algo; se sabe porque se aprende, se nos enseña o adoctrina.


Creer en Dios a partir de un libro sagrado o las pláticas de familiares, sacerdotes, docentes, amigos, etc., también puede equivaler a adoctrinamiento, y no lo dudamos, pero tratamos de dar un paso más, y llegar hasta la intuición, esa inteligencia nuestra que nos pone en bandeja de plata conocimientos muchas veces no esperados. Entras en la fe sin saber cómo(3), te coge desprevenido, es algo repentino, y sobre todo asombroso.

Si el otro mundo es insensible para nuestros cinco sensores biológicos, todavía nos queda el barrunto: con él accedemos a lugares "imposibles", no ineludiblemente poéticos: un poema puede hacer suya una escena o una circunstancia ortodoxa y descomponerla, para después armarla, unas veces en visiones heterodoxas, o disidentes y alejadas de ficción, realidad posible o inconsciencia, y otras en envoltorios bellos, incluso imitando lo sublime, pero sin alterar las opciones potenciales y previstas en el anagrama. Disentir del funcionamiento de nuestras sociedades es tarea mental complicada, me hago cargo, pero igual es recomendable descongestionar el conocimiento adquirido, soltarse, ser uno mismo. Si te alejas de dogmas impuestos por los poderes establecidos (los que mandan y los que aparentan mandar; estos no deciden finalmente, pero dogmatizan por encargo), por alguien de tu entorno, y también por ¿tu gran y desconocido enemigo (tú mismo y tu inconsciente afectado)?, te acercas a la inversión de lo invertido.


En ese "poner las cosas en su sitio" puedes situarte a orilla de la Palabra Jesucristo; ésta, por sí misma, ahuyenta de ti a demonios, miedos y complejos. ¿Por qué pasa esto? No lo sabemos, es un misterio, un universo fijo (tal vez); acaso lo que está en su lugar (en el Lugar) es la fe: el siguiente paso, luego de la intuición.




Espíritu Santo



Mediante la siguiente analogía trataré de explicar Qué es, a mi modo de intuir, el Espíritu Santo. Imaginemos que la mente humana es una cámara de fotos, una réflex manual y al mismo tiempo automática. Esta máquina tiene en su interior un mecanismo llamado diafragma, y éste puede abrirse (o no) en diferentes grados y además, puede hacerlo a distintas velocidades de obturación. Si entiendes un mínimo de técnica fotográfica, te será más fácil comprender lo que sigue.

Pensemos ahora que un ser extraordinario (Dios) tiene el poder, la capacidad o el recurso de observar su creación, y nosotros fuésemos parte de ella. Él nos ve, desde alguna dimensión "lejana" o desconocida, en grupo, no necesariamente persona a persona, aunque pueda distinguir señales emitidas por algún ser humano concreto porque, de alguna manera, sobresalga, en un sentido espiritual, no material y no egocéntrico.


Cuando este Ser se fijase en alguien íntegro, poco afectado por las dinámicas social, política, cultural, religiosa, económica, filosófica..., que predominan en este mundo inhumano, proyectaría, no sobre él, sino sobre un perímetro más o menos extenso, un haz de luz que, ya sí, él, recibiría (una pequeña parte) en su interior a través del diafragma o apertura intuitiva: el hándicap radica en que solo quien tiene activo el sensor podría ser receptor de la emisión divina. La cantidad de luz (Espíritu Santo) obtenida y almacenada equivaldría al nivel de simbiosis entre un ser humano y Dios. También lo podríamos definir como Intuición Gloriosa en sintonía con intuición humana. Comprendiéndolo así, podemos concluir: una individualidad intuitiva es aquella que dispone de un dispositivo abierto, pero una muy intuitiva, la que puede manejar a su antojo la apertura y la velocidad, pues decide cuánta cantidad de luz (Intuición divina o Espíritu Santo) recibir y qué velocidad de obturación conectar en un momento dado.


Para finalizar esta tentativa quiero exponer con brevedad lo que pienso sobre el individuo social, porque así, a mi modo de ver, se hace más sencilla la comprensión de lo expuesto en los párrafos anteriores: es un ser humano adoctrinado por el sistema, y manipulado, se le reduce la capacidad intuitiva que posee al nacer (se le mantiene bajo mínimos), o dicho en otros términos, utiliza su mente o máquina fotográfica en programa automático... El paso aberrante que sigue es el de entendimiento transhumano y robótico o cámara digital, que por desgracia ya está aquí. Cuando desaparezcan definitivamente las analógicas habrá desaparecido a su vez nuestra especie (tal y como la discernimos ahora), pero albergamos la esperanza de que Dios, Jesucristo, El Espíritu Santo, en comunión, por separado, u otra Magia, Misterio, Realidad, etc., no lo permitan.




Un mensaje inteligente



El ateísmo acostumbra a negar a Dios, Éste sería una invención de los hombres; en la actualidad el ateísmo está de moda, los ateos son legión. Hay creencias y creencias; una de ellas: aceptar casi todo cuanto sale de la pantalla del televisor, del cine, la prensa escrita y los discursos políticos (es por comentar solo cuatro de los innumerables elementos contaminantes de la salud mental humana). En cambio, si le hablas a alguien de Jesucristo, generalmente se escandaliza, y lo notas, no en sus palabras (en ese caso, sobran), sino en sus gestos.


La maldad que nos ronda es alarmante (¿alguien en su sano juicio puede negar esto?), y sin embargo el mensaje cristiano (no católico: comprender bien esto es dar en cierta diana) es bondadoso. Que sea compasivo no equivale a sensiblero; en el Nuevo Testamento los apóstoles, bajo la influencia del Espíritu Santo, preconizan la Justicia Divina, y ésta puede comprenderse como estricta e implacable, pero los matices son más que importantes, y es por ello que nos hemos parado en R.V.G. Tasker (1895-1976) y en su obra "La Doctrina Bíblica de la Ira de Dios"(4). Destacamos algunas frases y versículos y otras referencias bíblicas.


-"El amor divino trasciende al amor humano y la ira divina trasciende a la ira humana".

-"Darnos cuenta de que nos encontramos bajo la ira de Dios y en desgracia (es decir, sin gracia) es el paso preliminar de la experiencia de su amor y su gracia".

-"Debemos notar, de pasada, que este elemento permanente de la ira divina es una característica que la diferencia de la ira humana mezclada siempre con el pecado".

-Romanos 1:19-32.

-"Ser idólatra, sea cual sea la forma que tome la idolatría, es estar bajo la ira de Dios".

-"Como comentó R. Haldane: 'La misma creación que declara la existencia de Dios y publica su gloria, prueba también que Dios es el enemigo del pecado y el vengador de los crímenes de los hombres, de manera que la revelación de la ira divina es universal extendiéndose a todo el mundo y nadie puede alegar ignorancia' ".

-"El hombre, al pecar, se sumerge en mayor pecado y en la corriente de miseria y frustración que el pecado trae siempre consigo".

-"El abandono procedió de la divina justicia, pero las consecuencias de la corrupción del hombre, en la cual Dios no tiene parte alguna".

-"El abandono es una acción negativa de Dios, o mejor dicho, una negativa a actuar, en la cual Dios es soberano y dueño absoluto, pues no estando obligado a conceder la gracia a nadie, es libre de retenerla según su beneplácito, de manera que en la retención de la misma no hay injusticia".

-"Charles Hodge, parafraseando acertadamente este texto lo tradujo así para resaltar el juego de palabras que se da en el original: 'Como que ellos no aprobaron a Dios, Dios los entregó a una mente que nadie podría aprobar' ".


-"La ira de Dios --como se ha dicho con acierto-, es un affectus tanto como un effectusuna cualidad de la naturaleza de Dios, una actitud de la mente de Dios hacia el mal".


En Génesis (Antiguo Testamento) se dice que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, pero se intuye que la referencia señala a lo espiritual. Entonces, teniendo en cuenta esto, ¿por que habría que entender al pie de la letra todo cuanto leemos ahí? Además, el N. T. es un segundo pacto divino con el ser humano, y en él se abren las puertas del perdón, la redención y la generosidad sin límites, entre otras recompensas gloriosas. Un último apunte en este contexto: Dios, es fácil adivinar, por lógica si se quiere, como creador del mundo y del ser humano (hipotético, si te cuadra mejor), nos vigila, protege y guía. Desde nuestro punto de vista imperfecto interpretamos que: exagera cuando lo cree necesario; amenaza si es preciso; se encoleriza en casos puntuales; pero también recompensa, aconseja y premia con su Gracia.


¿A dónde llegamos?... A la intuición (una vez más)... Si eres ateo, primero (acaso) habrías de preguntarte si lo eres en un alto grado; después, recapacitar sobre lo siguiente: Dios se intuye, no es cuestión de saber, demostrar, percibir con los cinco sentidos, y explicar con lógica y con argumentación... El mensaje de Jesucristo, verdadero o falso, porque Él fuese o no Hijo de Dios, es práctico, ilusionante, esperanzador, bueno, en este mundo satánico que mal vivimos, y sobre todo lúcido. Es un mensaje inteligente, teniendo en cuenta que sobre la base atea no hay opción ilusionante y esperanzadora que se proyecte hacia un futuro posterior a la muerte, ni hacia un presente alentador, si damos valor de realidad a lo que vemos en este tiempo. Es comprensible que gente joven no se preocupe del largo plazo, pero piensa por unos instantes en un enfermo terminal, muchos ancianos o personas extremadamente desesperadas: en alguien que de un modo u otro sufra lo indecible; y no solo eso, sino que sepa que, por un motivo u otro, le queda poco tiempo de vida... ¿Te sitúas bien en la problemática?... Entonces...


-Si piensas que todo acaba tras el último latido, qué angustia, o qué aliciente (porque finalizaría el sufrimiento).


-Si albergas la esperanza de vivir otra vida (mucho mejor que ésta), qué aliciente.


-Si piensas que acaba para siempre tu relación con los seres queridos, qué angustia.


-Si albergas la esperanza de un reencuentro con ellos, qué aliciente.


-Si piensas que serás juzgado, que angustia, o qué esperanza (dependiendo de tener, o no, remordimientos de conciencia).


-Si albergas la esperanza de ser relativamente perdonado (desde nuestro punto de vista incompleto), qué aliciente (por relativo que sea).


-Si piensas que el cielo y el infierno son esta vida, qué aliciente y qué angustia al mismo tiempo.


-Si albergas la esperanza de un continuar, averno o angustia y estímulo o paraíso, qué angustia y qué aliciente.


-Si tu intuición te ancla en el ateísmo, qué angustia, o qué aliciente.


-Si tu intuición te mantiene en la fe, qué aliciente y qué angustia -pensando en un juicio (definitivo o actual)-.


-Si tus preguntas a este tema siguieran indefinidamente, qué angustia.


-Si tu síntesis es absoluta y tu fe, descansada en tu intuición o ausencia de análisis (inteligencia lógico-racional) interminables, te tranquiliza en este fondo, qué aliciente o inteligencia del alma o espíritu.


Qué angustioso es, se barrunta, querer tener fe y no poder tenerla. Quizás la solución radique en comprender que a ella no se llega por camino forzado alguno: primer paso que se da por la senda del aliciente.



El alma salvadora  



A mi modo de ver, son dos las naturalezas humanas, una física y mental, otra espiritual; es menester concienciarse de esto si queremos comprender el libro sagrado de los cristianos o seguidores del Mensaje de Jesucristo.

Atacar furiosamente a los poderes oscuros que mandan y controlan todos los aspectos de la vida humana y tener éxito, se antoja misión imposible, salvo que entendamos bien lo que "guardan" las Sagradas Escrituras. Imaginemos que un soldado raso, sargento, incluso capitán intuyen, es más, tienen en sus manos pruebas que comprometerían potencialmente a un general. Quien comenzase el proceso legal preceptivo, con vistas a, más allá de las denuncias, perjudicar al acusado, en beneficio de la convivencia, orden justo, ética, etc., de la sociedad militar en que se encuentra..., ¿coronaría el fin perseguido?... Si la respuesta es sí, tal vez sobrase el resto de lectura.

Tener fe, comprender el Mensaje, intuir quién es Dios o Jesucristo o el Espíritu Santo, no garantiza retirar del mando al militar inculpado de [...]; es más, lo probable es que te veas abocado a la desgracia (negación de gracia). Este punto es clave para una comprensión positiva del argumento. El sistema, mediante un goteo constante y desgastador te mina las fuerzas del cuerpo y la mente, pero la idea primera, la que encabeza estas palabras, "lo que me salva", tiene respuesta espiritual, sintética, intuitiva y leal a la lectura de la Palabra de Dios. Lo que te salva es el alma, siempre y cuando no la hayas mal vendido.

Para comprender en su "justa medida" el padecimiento de Jesús en la Cruz es necesario apartar de nuestra razón la tortura física y psíquica, porque el suplicio fue espiritual. Cuando Dios, para muchos mezquino, tirano, dictador, incluso genocida, monta en cólera y castiga a pueblos enteros, sin vacilaciones -según nuestra manera limitada (lógica, científica y analítica-comecocos) de ver las cosas-, lo que Él hace en realidad es limpiar de podredumbre nuestras mentes, y con ello purifica una parte de nuestra naturaleza. ¿Así resguarda, o no, la otra parte, nuestra alma, o lo que es igual, una porción de la Suya?  


Concepciones intuitivas de Dios


Comprender las Sagradas Escrituras pasa, a mi modo de ver, por concienciarse de que Dios no es un Ser sentimental y mucho menos sentimentaloide (lo equivalente a dejarse llevar por cierto tipo de emociones). No tiene sentido, ni lógico ni intuitivo, meditar que un Gran Creador contemple su obra con ojos remilgados: el mundo es demasiado complejo y paradójico, y el Señor del universo (no necesariamente el teórico y académico tipo big bang) tendrá en su mente, imaginamos que extraordinaria, muchas más opciones (sabias, claro está, y diversas) y es posible que de otro tipo, no humano, sino divino (o lo que es igual, incomprensible por nosotros y tal vez ni siquiera imaginable), que las habituales dicotomías bien-mal, bueno-malo, etc.


Primera concepción intuitiva de Dios

Él se dirige a un fiel y "le dice": ¡deja ya de lamentarte tanto; ¿por qué te complicas la vida con problemas intrascendentes, y se la complicas a quienes te rodean!; ¡sal a la calle y cómete el mundo, actúa, desarrolla tu potencial, y no te apiades de ti mismo!; ¡no me reclames a todas horas!; ¡concentra tu energía para otros fines!; ¡y por favor, no seas tan cargante!


Segunda concepción intuitiva de Dios

No pienses tanto en mí, ni reces a cada rato; no te obsesiones con los sacramentos; no temas, racionalmente hablando, por los juicios finales posibles; no le des tantas vueltas a la peonza racional, porque ella, más tarde o más temprano, descansará, en algún lugar, estática (y vuelta a empezar): es decir, no estás capacitado para mantenerla en movimiento constante y mucho menos infinito; déjate llevar por la intuición (la mejor y más fiable de tus inteligencias), que ella te dejará a las puertas de la fe: ésta entrará en tu inconsciente, y desde ahí te marcará, de por vida (si tu terquedad individualista no te lo impide), el camino a seguir, el que te acercará a mi presencia: nos hablaremos sin palabra; nos veremos, sin ojos; y nos comprenderemos, sin lógicas matemáticas perpetuas.


Ejército Divino


Es una ingenuidad pensar que Dios sea una Entidad bondadosa sin condición. La fuerza existencial de esta potencia extraordinaria (se intuye) no necesita medirse a otra espectacular, pero no tan impresionante, El Mal, aunque si lo hace, sus motivos tendrá (o son incomprensibles por nuestras deducciones mundanas o hay que buscarlos, con toda la paciencia imaginable, en un mar de Palabra o Evangelio). El único ejército divino (realmente práctico y eficaz) ha de ser férreo, implacable, tenaz e inteligente sumo; sin estas y otras cualidades fracasaría en el intento de ajusticiar al maligno. Éste domina en casi todos los ámbitos humanos; estructuras sociales; sistemas de creencias; organizaciones, "discretas" o no; culturas y costumbres; dogmas, filosofías y doctrinas; y un largo etcétera de elementos que conforman la apariencia y el fondo de este mundo (presente y pasado; lo del futuro se nos escapa).

Este infierno no es apto para ingenuos; o vendes tu alma o la pones bajo recaudo marginal. Hay que decidirse, para no estar perdido; en todo caso, son muy pocos quienes consiguen manejarse en esa dinámica o realidad descubierta ("equidistante") -quien esto escribe, no goza (aún, o en la medida que desea) de esa suerte gloriosa-. Si te dejas llevar por el sentido común, que no es un sexto sentido, sino la suma de los cinco sabidos más otro de dudosa y oscura procedencia, la confusión reinará, según mi criterio, en tu vida. Así pues, solo queda el camino de la decisión: resolver o morir; no me refiero a la muerte del cuerpo y de un trozo de mente, sino a la del alma.


El niño nace vivo (en muchos aspectos), a los pocos años empieza a morir, el mundo adulto lo condena a un perecimiento lento o a una crucifixión ineludible (en apariencia). El ser humano fallece un poco cada día (o un mucho otros), y cada vez que sufre y se angustia (en la circunstancia que sea), se aleja, quizás en un grado inversamente proporcional, de la Vida (del alma) y de la resurrección en Jesucristo: un ser Vivo en Alma y Espíritu. Recuperar la lucidez del infante te acercará a la locura de la fe. Con la primera intuirás tu esencia, mezcolanza de bien y otras características humanas y positivas, comprendidas o no por la humanidad, propias de nuestra naturaleza, divina en esa etapa. Con la segunda sangrarás, una sangre descongestionante, y sobre todo una manera incomprensible (para cabezas racionales límite), pero real, de fenecer en tu maldad y renacer en la otra parte mental y en el Rey del mundo espiritual e intuitivo.



Dudas de Kant y la intuición de Dios




A partir de la lectura de un ensayo(5) hemos intuido la idea que Kant tenía respecto a Dios. El argumento kantiano (se infiere) va desde el intelecto humano; pasando por la concepción de que no es posible comprender y conocer a Dios; hasta interpretaciones de la Intuición divina; la coincidencia en el Intelecto de Dios de la representación con lo representado; las interpretaciones de los predicados y atributos del Ser Supremo; vías para una posible comprensión del peliagudo asunto (negación, eminencia y analogía); oposición a un concepto antropomorfo de Dios; teísmo (creador del mundo, aunque ajeno a religiones); existencia Independiente (solo Uno); posible influencia de la Divinidad, o no, en todo, teniendo en cuenta que no se trataría de un Ser de naturaleza sensible a la manera del hombre y sus cinco sentidos; y la diferencia entre el intelecto y la intuición humanos y divinos.


La diferencia entre Dios y nosotros no es posible saberla, en todo caso se intuye. Éste y miles de ensayos anteriores y posteriores son la prueba inequívoca de lo dicho. Saber no es otra cosa que interpretar; bien porque interpretas una parte de la realidad y luego la das a conocer; bien porque hagas tuya una apreciación ajena (re-interpretas; eso sí, y generalmente, con el resultado de una consideración inexacta con respecto a otra, en apariencia gemela). El hándicap radica en que Dios, no sabemos si es, o no, una parte de la realidad, o si la realidad es (o no) una porción de Dios.

Todo pasa (es obvio) por el intelecto humano, cuando se trata de llegar a algún lugar de confirmación racional haciendo uso de estrategias de igual guisa. La construcción argumentativa puede llegar a ser, analíticamente hablando, infinita en lo cuantitativo; por lógica, sabiendo que en algún punto hay que pararse, cualquier verdad, por extraordinaria que aparente ser su composición y resultado, no será otra que especulación. Dicho esto, deducimos que no es posible para el ser humano conocer y comprender a Dios (con presupuestos filosóficos o similares), en cierta sintonía con lo que el ensayo referido atribuye al pensamiento de Kant.

¿Podríamos definir la Intuición de Dios obviando la nuestra?... Creemos que no puede ser (¿o sí?). Veamos. Imaginemos que el único enlace entre nosotros y Él fuese la intuición: una inteligencia no racional, no instintiva, no psíquica a la manera tradicional (subconsciente, consciente, etc.), no biológica, sino incomprensible, inmediata, interna (de un interior indescriptible), inesperada y mágica, incluso lo siguiente a metafísica. Tal vez, así, podamos acercarnos al entendimiento que nos comunique, de algún modo, la Intuición divina; un tipo de respiración (no física) bipolar: Dios nos intuye o nos presiente (en positivo); y nosotros a Él (en negativo).

Pensamos ahora lo siguiente. Las inteligencias humanas -descritas en el párrafo anterior- son símbolos creados por Dios, y lo que simbolizan (o hacia donde apuntan), es Dios Mismo, Quien tiene la capacidad de dividirse en fragmentos, formas, inteligencias y entendimientos ilimitados; o porque Él no tenga ni principio ni fin; o porque "infinito" equivalga a "no se sabe si tiene o no fin; acaso pueda intuirse". Tratar de entrar en su Mente se antoja misión imposible. Solo nos queda una opción: leer su Palabra o el Libro Sagrado (agrego: Mágico).

Kant se refiere a varias vías de conocimiento y acercamiento a la Inteligencia de Dios, Eminencia, Negación y Analogía, pero veo otra, instantánea y no manejada a nuestro antojo: la intuición; con ella caemos en esta cuenta: según la ensayista, Kant habla de que la influencia que este Ser pueda ejercer sobre todo lo creado (humanidad y naturaleza) viene directamente desde su Naturaleza no sensible (más allá de los cinco sentidos humanos) y en oposición a una idea de forma divina antropomorfa; además de explicarlo como Independiente (una sola Entidad).



Quedamos a la espera de conclusiones intelectuales divinas.   




Dios existe



Que conste que no tengo intención de convencerte por la vía "llevo razón" (ni por ninguna otra similar), pues mi tesis versa sobre la intuición.

Dios existe, por las siguientes intuiciones:

Tiene que existir, como estímulo esencial en la vida humana, y como contrapeso a tanta manipulación mental proveniente del Mal. Ya se sabe que las dualidades pueden romperse en grados, en este caso indefinidos de regularidad o lo intermedio entre bueno y malo.

El concepto verdad no es tangible, no puede ser captado por nuestros cinco sentidos, es un compuesto de verdades; una de ellas, una conjetura bajo presupuesto racional, "Dios existe", no puede ser demostrada, ni bajo prisma científico, ya que el objeto de este tema no pertenece a la dimensión material tal y como la comprendemos de manera ordinaria. El raciocinio y la lógica física, química, matemática, etc., luego de análisis perpetuos, nunca llegará, se intuye, a respuestas definitivas probatorias. Solo nos queda otro sentido, la intuición, que habita fuera de la materia, sesera inclusive, a pesar de las teorías conductistas y otras, que la sitúan en uno de los dos hemisferios cerebrales: es como si lo trascendente (alma y sentimientos) hubiese que situarlo en la cabeza y de suerte forzada. La intuición resume al máximo, sin estudios, medidas, conclusiones, argumentos..., va al grano. Dios existe, y mi interior no cerebral es el lugar de este barrunto.

Abordemos ahora la cuestión desde un punto de vista no creyente

"Un ser creador no puede existir, porque no es comprensible que con su bondad infinita permita el sufrimiento humano".  Más o menos es esa la idea de muchos escépticos. La respuesta es sencilla y complicada a la vez, además de difícil de asumir por una mente perezosa y/o testaruda. La Escritura Prodigiosa, a mi modo de entender, es un Misterio no resuelto por los historiadores, la ciencia y otros inquisidores y buscadores racionales de las verdades metafísicas (en este caso, meta-metafísicas); es la Réplica Sagrada... La supuesta bondad divina sin límites, es eso, hipótesis (incluso creencias) de mentalidades incrédulas. Las historias humanas recopiladas en el Antiguo Testamento no dejan mucho lugar a dudas: Dios es implacable frente al mal, y éste radica en el hombre en grado sumo. Intuyo que las bondades del Creador no suelen ser bien entendidas. Quizás en Él el exceso de sentimentalismo no tenga cabida (en lo humano es desmedido), y tal vez lo glorioso sea justo, completo, perfecto e intuitivo: prescindible de estructuras mentales intrincadas.

Los racionalismos extremos impelen al individuo a alejarse cada vez más de la síntesis "Dios"; a medida que "avanzas" dentro del laberinto, o en el camino del horizonte inacabable -es como andar sobre una esfera, por ejemplo la terrestre (según teoría oficial, aunque hay otras), en línea recta; llegarás a la pregunta eterna, no a la respuesta determinante-, te alejarás de la salida número uno, para llegar a la meta o salida número dos, y así hasta que no puedas más y te des por vencido (de algún modo, consciente o inconsciente). Dios existe, por las intuiciones citadas y por otras que no expongo aquí y ahora.


¿La Biblia es un invento exclusivo de los hombres? Decir sí sin reparos es osado, porque has de asentar dicha afirmación sobre bases demostrables y tesis que a otras se oponen (muchas, en un sentido u otro, bien y muy bien argumentadas). Presentimos que las dudas racionales siempre están ahí, como sombras o fantasmas o intuiciones.


Movimiento o mi viaje iniciático


Movimiento es una palabra, aparte concepciones poéticas, que por sí misma comunica dinamismo, y ese sería un magnífico nombre para definir al ser humano (en particular) y a la vida (en general). Dicho eso, nos disponemos a dar un paso más en la búsqueda del camino que nos ha tocado andar. Hoy por hoy hemos cambiado la ruta (una vez más) y nos dirigimos -a veces escribo en primera persona del plural porque soy, al menos, dos inteligencias aunadas (razón e intuición)- hacia el mundo de la servidumbre. Decirlo así no es muy sugerente, ¿verdad?

Hay maneras y maneras de servir. Pongamos ejemplos. A la patria: si llega el caso, sacrificas tu vida en un conflicto bélico, y siempre por decisiones ajenas a tu individualidad. A una empresa: por una compensación económica, y en la mayoría de los casos en condiciones desfavorables para ti (bajos sueldos, contratos con cláusulas a la medida de la otra parte contratante, etc.). A un miembro familiar, amigo, compañero de trabajo...: una de las tendencias personales en sociedad es a dominarnos unos a otros; si te toca estar por debajo en la escala jerárquica o de dominio, entonces sirves a intereses caprichosos, maldades o bondades, ajenos. A un gobierno: desde el de una comunidad de vecinos hasta el de naciones unidas (con iniciales minúsculas porque no le damos ni medio voto de confianza); ellos redactan leyes, o hacen suyas otras escritas y asentadas en derecho, que tendrás que acatar, pues han sido aprobadas, democráticamente o no, estés o no conforme, desde el fondo de sus disposiciones, lo cual te convierte en súbdito. Al mal: consciente o lo contrario, sirves a intereses espurios, y la lista de servidumbres es tan vasta que llenaríamos página tras página de escritos de situaciones y realidades muy variadas; aunque a modo de ejemplo citamos... Uno; te alimentas con gran variedad de productos que en su composición llevan sustancias nocivas para la salud humana, o no son fieles a lo que puede leerse en las indicaciones de su envase, o simplemente apenas nutren. Dos; gastas hasta lo que no tienes, en sociedades de consumo superlativo (en préstamos bancarios y de otras entidades financieras): la publicidad entra en nuestros cerebros a través de información constante, gota a gota, por medios dispares; somos, literalmente, machacados con mensajes comerciales -algunos van más lejos (subliminales y opacos)-. Se persiguen fines evidentes: ganar dinero, promoción, poder, etc...; en cambio, tú gastas hasta el último euro; si dispones de cincuenta, cincuenta, si de mil, mil; da igual, el sistema lo prevé todo, en ese sentido... Ahora, nos movemos o movemos ficha o aceleramos neuronas y nos dirigimos hacia otro lugar: servidumbre a Jesucristo o viaje iniciático.

Un viaje iniciático es un caminar que te lleva al encuentro de tu norte. Cuando tomas conciencia de que lo has iniciado, tu vida ya nunca será igual. Mi itinerario mágico surge a raíz de una desgracia familiar... Un ejemplo de este tipo de aventura es la vida de Jesucristo, cuya razón de ser podemos resumir así: del mismo modo que un ser humano pudiera alguna vez, ayudado por el uso de ingeniería genética, y tal vez algo más, desarrollar su existencia a nivel mental en el interior de un perro o un gato, Dios, extraordinariamente, hizo suyo, introduciendo su Espíritu, el cuerpo de una criatura humana. En aquella sustancia realizó su odisea, de treinta y tres años, y lo culminó con éxito... La meta que persigo es la comprensión de la intuición. La paradoja es que, desde un punto de vista intuitivo, sobran análisis rigurosos, basta con sentir la propia intuición. En cambio, la racionalidad es nuestra parte conectada con el esfuerzo preciso; es decir, es la energía que nos permite andar el camino, y el testigo que, con los ojos bien abiertos (fotográficos), grabará cada experiencia, incluso cada instante consciente. Tal vez no sirva el solo hecho de intuir nuestra vida (conciencia de Dios en nosotros), porque Él espere algo más (la narración razonable de nuestro viaje iniciático), y si así fuera, ¿por qué?... En ello estamos, en la busca de respuestas.


Intuición o Dios



¿Dios es la intuición?... Partimos de unas preguntas base: ¿saber, nada tiene en común con intuir, salvo que hagamos uso de ese concepto verbal para situarlo lo más cerca posible de la inteligencia que nos ocupa?... Como la razón expresa el lenguaje, éste a su vez da forma a ideas, pero ¿éstas tampoco son compatibles con el asunto central de este enredo? ¿Qué hacer?, ¿sigo a ver qué pasa?, ¿cierro el cuaderno de notas o desconecto el hilo conductor o bolígrafo del papel?... No, voy a probar suerte.

Si decimos y pensamos que Dios "Es", nos estamos refiriendo al verbo ser, y habría que diferenciarlo de otro, "existir". ¿Todo lo que es, existe?, ¿lo que existe, es? Pensemos... De manera subjetiva decidimos que existir equivale a ser tangible (una rosa, una piedra, un caballo o el sol), y ser, lo mismo, pero también algo más, lo intangible, intuición, amor, Dios, generosidad, etc. Sobre estas premisas nos atrevemos a pensar que la Intuición de Dios está ahí, en algún lugar, y en esse sentido Es, fuera de razonamientos pragmáticos. En cambio, no existe y esta es la confusión (tal vez inconsciente) atea.


La maldad no existe, visto con similar perspectiva, pero se muestra a través de abstracción, indirectamente, y con una sugerencia en consonancia con su ser. Es maldad porque se intuye, no porque se comprenda con exactitud racional, si tenemos en cuenta que esta inteligencia es analítica perenne; por ejemplo, piensa por unos minutos esto: un profesor (de lingüística, de filosofía, etc.) le encarga a cincuenta alumnos que escriban acerca del concepto maldad y rellenen dos páginas completas. Aparte de diferencias entre sí, ¿qué más conclusiones extraeremos como resultado? Con probabilidad, muchas, aunque nos quedaríamos con una: la verdad absoluta de lo que guarda el término maldad está fuera de nuestro alcance pensador, y es que pensar no es intuir. A Dios no se le piensa, se le intuye. No existe. Es, y punto, pero no final, sino seguido, un continuar intuitivo.  


Romanos 3 (1-31); Nuevo Testamento


Habla el apóstol Pablo

De la ventaja del judío, tal vez con respecto al gentil. También en cuanto a la circuncisión. Se responde: son muchas las ventajas. La palabra de Dios quedó a recaudo de los judíos, cuyo líder fue Moisés; parece ser, el escritor del Génesis y otros primeros libros bíblicos. 

Preguntas 

Para reflexionar. "¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?"... ¿Dios es fiel incluso a los incrédulos? Responde: "vencer" en el juicio de Dios puede equivaler a salir airoso. La fidelidad divina permite que un incrédulo transmute en la fe, y así ser justificado en sus palabras. En cuanto a la Justicia o injusticia de Dios, ¿cómo juzgaría Él al mundo, si fuese injusto? ¿Por qué el ser humano es pecador? ¿Habría que hacer males para que viniesen bienes?... 

Sin vacilaciones

Todos, gentiles y judíos están bajo pecado. No hay ni un solo justo. Nadie entiende, pero nadie busca a Dios. Todos son inútiles y desviados. No hay ni uno bueno. "Veneno de áspides hay debajo de sus labios". Hay maldición y amargura. Asesinos, Desventura. No hay paz, ni temor a Dios.

Salvación 

Nadie será justificado por sus obras. La ley solo sirve para tomar conciencia del pecado. Hay una nueva justicia de Dios, ya, con el Nuevo Testamento. Es la fe la que salva, no las obras. Todos pecaron. La salvación, por la Gracia y la redención, y por la fe en la sangre de Jesucristo. Por la paciencia de Dios, una nueva justicia. Él justifica a quien tiene fe en Jesús, pero no se jacta, tras la nueva ley de la fe.

Conclusión paulina.

La salvación es por medio de la fe y no por las obras. Dios es Dios de los judíos y gentiles y es Uno. Por la fe se confirma la Ley.

Colofón

"Dios es Uno". Tema que da para mucho pensar, incluso mucho intuir. Que Dios sea Uno no descarta que haya otros, pero teniendo en cuenta una cuestión, que la Tierra no sea producto de teorías tipo big bang, ¿por qué?, porque la idea de un Dios creador de un universo infinito es realmente increíble; de hecho, se comprende la tendencia, en ese sentido, de las mentalidades ateas, teístas, agnósticas, etc. Es más fácil aceptar la creación de un mundo acotado (aunque hubiera otros de similar dimensión o naturaleza), que uno de extensión ilimitada. La Biblia dicta que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios: así, cuadran las cosas. No se trata de adaptar a Dios según nuestro entendimiento, sino de adaptarnos nosotros a su Palabra.


Si habitamos en un espacio hermético (Tierra plana, convexa o de otra forma, pero no esférica), es sensato pensar que nuestra comprensión de la Verdad y la justicia de Dios, también sea estanca. Nuestra tesis versa sobre la intuición, en ella, con ella, por ella, hemos alcanzado la fe en Jesucristo. Lo cierto es que, fiarlo todo a la razón en esta inquietud milenaria humana, tiene poco sentido, inclusive lógico.


Cambiar



"Es fácil, relativamente, cambiar". Esta frase podemos modificarla, y lo haremos, por esta otra: "Es fácil cambiar", más rotunda, simple y efectiva. Estamos programados hasta la médula, es por ello que vamos a des-programarnos hasta donde nos sea posible, de manera sencilla. A partir de entonces, el mundo y sus gentes cambiarán, según nuestra nueva mirada. No es necesario lleva a cabo un plan psicológico complejo, el aprendizaje de una teoría filosófica, o una serie de reglas cotidianas a seguir. Único requisito: cambiar, de actitud hacia lo externo, todo lo que desde fuera llega a nuestra mente. Estrategia: desde el primer segundo posterior a nuestro despertar, de una siesta, un sueño nocturno, un adormecimiento provocado por el cansancio, la monotonía, el estrés, etc., hasta el último segundo anterior a lo señalado anteriormente.

Nuestra conducta ante la vida ha de ser, de continuo, positiva y alegre, moderada en optimismo, valiente (alejada de la demencia), constante, tenaz, decidida y serena. ¿Cómo conseguir este talante?... Propóntelo, y acto seguido, consíguelo. Prueba, practica, una y otra vez, cada día, cada hora, cada minuto y cada instante, hasta ver resultados satisfactorios. Ponte fechas para la consecución de retos: tres días, dos semanas, un mes, seis, un año... Cada vez que te rindas, empieza desde cero. A medida que te venzas a ti mismo con un reto, ambiciona el siguiente. Da igual un fracaso, incluso si es uno tras otro. Es importante concebir que cada espacio temporal exitoso, por reducido que sea, es acumulable en tu haber. Te refuerza día a día.


Te adelanto, si llevas a cabo este método, lo cual no dudo, que el éxito lo tienes garantizado. Cada equis tiempo podrás darte cuenta del cambio interior, a mejor. Quedará por el camino todo lo que hoy te lastra. 




(Continuará)



Estamos en contacto. 







(3) En este contexto cabe la idea de Espíritu Santo, y sobre ella exponemos algo en el capítulo anterior,
(5) Laura Alejandra Pelegrín. "Dios conoce todo a priori, tiene un intelecto puro e intuitivo. La determinación kantiana de los predicados psicológicos de Dios por vía especulativa". Universidad Diego Portales - Santiago de Chile - Chile. 2014.




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